El pasado sábado mi prima y un amigo suyo me acompañaron a Namsan, una montaña que en la antigüedad se situaba al sur de la ciudad (en la actualidad, ha quedado engullida por la urbe) y que está coronada por la torre de comunicaciones, uno de los símbolos de Seúl.
martes, 24 de abril de 2007
Namsangol
lunes, 23 de abril de 2007
Albayzin
Y sí, efectivamente anoche fui a cenar a un restaurante "español". Ya por la mañana, cuando iba a la Fundación Corea a entregar un informe, me encontré con el restaurante "Sierra Nevada" pero al acercarme vi que el menú consistía en salchichas de Frankfurt y ensalada de patatas. Así pues, no era ése. Quedé por la noche con una amiga del departamento de Yongin y fuimos en busca del restaurante... Costó encontrarlo, al ser pequeño y estar escondido en una zona con poco bullicio. La primera sorpresa: su nombre, Albayzin.
Una vez dentro, en una sala con sólo cuatro mesas, me puse a analizar las paredes, pobladas de fotos de Granada, de Lola Flores, Rocío Jurado y Camarón, además de guitarras partidas por la mitad colgadas del techo. Por cierto, lo que se abajo en el centro es un mapa de Graná. ¿Sería casualidad encontrarme con Sierra Nevada, Albayzin y el mapa de Granada en Sant Jordi?
En cuanto al menú, optamos por coger un menú que incluía vino, paella y tapas. Al ver que era español, el dueño (un coreano que se dedica a importar vinos desde España) me dijo -en inglés- que la comida era un poco diferente, que la había tenido que "coreanizar" porque, si no, a los coreanos no les gustaban las recetas originales ya que tenían demasiado aceite y sal. Y bueno, para picar trajeron aceitunas y albóndigas (¡bien hechas!), pero a partir de ahí la cosa empezó a coreanizarse rápidamente. La siguiente "tapa" fueron muslos de pollo recubiertos de ajos enteros y bolas de pimienta. A continuación, nos sirvieron crema de calabaza. Seguidamente, trajeron el plato estrella, una paella (que tenéis fotografiada abajo)... ¡picante! Tenía maíz, judías verdes,... vamos, que estaba buena de sabor... pero no era paella. ¡Ah!, y para acabar, nos trajeron langostinos recubiertos de pasta de guindilla. No estuvo mal y fue divertido, pero comida española, lo que se dice española, !no comí demasiada! 
domingo, 22 de abril de 2007
Compras alternativas
Uno puede ir a Corea y volver con la maleta llena de potes de cerámica, máscaras de madera, algún preparado con ginseng, una camiseta del Hard Rock Café,… o bien puede volver con algún producto de los que usan realmente los coreanos.
Las falsificaciones de ropa deportiva de marca abundan en el metro. Por unos 4 euros puedes llevarte camisetas bastante aceptables. Buscando en las tiendas de ropa del metro, también pueden hallarse falsificaciones de marcas como Chanel o Dior. En Dongdaemun pueden encontrarse deportivas falsificadas y, como os comenté, en Itaewon, relojes, bolsos,… Siguiendo con productos ilegales, en el metro también abundan los vendedores de DVD piratas (tres por unos 8 euros). De hecho (alucinante), en el súper de al lado de casa también venden DVD pirata (y no es ésta precisamente una zona marginal de la ciudad).
En el metro, abundan los vendedores ambulantes que van de vagón en vagón y sus demostraciones suelen ser muy divertidas. Así, te tratan de colocar peonzas luminosas poniendo varias en funcionamiento a la vez en medio del vagón; te enseñan que el cierre para bricks que te quieren endilgar funciona dándole la vuelta a bricks llenos de agua; otros, empiezan a abrir paraguas allí en medio –para riesgo de más de un ojo-,…
Las falsificaciones de ropa deportiva de marca abundan en el metro. Por unos 4 euros puedes llevarte camisetas bastante aceptables. Buscando en las tiendas de ropa del metro, también pueden hallarse falsificaciones de marcas como Chanel o Dior. En Dongdaemun pueden encontrarse deportivas falsificadas y, como os comenté, en Itaewon, relojes, bolsos,… Siguiendo con productos ilegales, en el metro también abundan los vendedores de DVD piratas (tres por unos 8 euros). De hecho (alucinante), en el súper de al lado de casa también venden DVD pirata (y no es ésta precisamente una zona marginal de la ciudad).
En el metro, abundan los vendedores ambulantes que van de vagón en vagón y sus demostraciones suelen ser muy divertidas. Así, te tratan de colocar peonzas luminosas poniendo varias en funcionamiento a la vez en medio del vagón; te enseñan que el cierre para bricks que te quieren endilgar funciona dándole la vuelta a bricks llenos de agua; otros, empiezan a abrir paraguas allí en medio –para riesgo de más de un ojo-,…
Tampoco está mal el que vende una compilación de mp3, haciendo una especie de exposición a lo José Manuel Parada de las canciones que marcaron “nuestras” vidas (no pone coplas, pero sí Only You y demás pastelones de los 50 –la modernidad del disco acaba en ABBA-). Pero mi favorita es, sin duda, la máquina para cortar pepinos, cuyo proceso de venta tiene como clímax el momento cuando la mujer –lo siento, esto sólo lo venden mujeres- se empieza a pegar las rodajas por la cara y empieza a pegar brincos mirando al suelo por todo el vagón, para demostrar que no se caen),…
Sin embargo, si queréis comprar algo más selecto y a la vez todavía poco conocido en España, también tenéis donde elegir. Desde móviles con TV incorporada (un montón de personas van viendo la TV en el metro) a los archifamosas tapas de vater con chorrito, modo masaje,… También podríais llevaros algún tipo de pastillas antienvejecimiento, que aquí tienen un gran mercado. Pastillas de cartílago de tiburón, jalea real,… Y bueno, para las más presumidas (y que no tengáis que parir –ay qué dolor-), en el periódico anuncian una silla reductora de cadera digna de Tomás de Torquemada. Su funcionamiento consiste en una especie de “U” de plástico en el que la mujer sienta sus posaderas y, a continuación, empiezas a ajustártelo como si de la cabeza de una llave inglesa se tratara (vamos, que te debe dejar el culo como si lo metieras en la trituradora de basura de la primera peli de Star Wars). Debe de ser horrible para la salud… pero la moda manda, y aquí las curvas no se llevan… ¿Alguna se anima?
Por cierto, al final no fui el sábado a cenar al restaurante español (voy esta noche) pero, a cambio, vi que vendían en la calle lo más asqueroso que me he encontrado hasta el momento en cuestión de comidas: pondegui, o lo que es lo mismo, larvas hervidas de gusanos de seda. Se ve que las sacan de los capullos y -¡cómo no1- son muy buenas “para los hombres”… pero vamos, muy desesperado hay que estar para comerse las larvillas con sus patitas encogidas…
Mis adorables vecinos (y II)
Como os comentaba en la primera parte del post, Corea del Norte supone a la vez una amenaza y un desafío para Corea del Sur. Convertidas en dos países independientes desde 1953 y rigiendo en sus relaciones políticas el Tratado de Panmunjeon (un mero tratado de armisticio), la amenaza del norte (Corea del Sur no tiene ningún interés meterse en una guerra) obliga a Corea del Sur a mantener un elevado coste militar. Así, el servicio militar dura un par de años, se efectúan con frecuencia ejercicios militares aéreos (es frecuente ver cazas y helicópteros Tomahawk sobrevolando Seúl), y a la gente no le hacen ninguna gracia las bromas que he hecho cuando he intentado mantener una conversación acerca del futuro de Corea del Norte. De hecho, desde la universidad he visto algún día saltar montones de paracaidistas a escasos kilómetros del campus.
En esta misión, sin embargo, Corea del Sur no está sola. Así, ha contado con el apoyo incondicional de EEUU, si bien la fuerte oposición popular al mantenimiento de bases militares norteamericanas en suelo coreano (he visto dos en Seúl –una junto a Itaewon (donde los relojes falsos) y otra junto al Museo Nacional de Corea) ha llevado a que EEUU haya aceptado ceder al gobierno coreano el mando de las operaciones militares en suelo coreano y a desmantelar sus bases (me parece que en un plazo de un par de años). A su vez, en la misión de controlar cada movimiento que efectúan las tropas norcoreanas, Corea del Sur cuenta con el respaldo de Japón, que también se siente amenazado –y más con su falta de fuerzas armadas- por Corea del Norte.
Ahora bien, ¿qué tiene Corea del Norte que haga temer en tal grado a sus vecinos? En primer lugar, un líder imprevisible. Probablemente la imagen que nos llega de Kim Yong Il, hijo del anterior líder, Kim Il Sung, esté un poco distorsionada al ser sólo la versión “occidental” –es decir, de la CNN- de esté señor. Más allá de si es cierta su gran afición al soju (vino coreano) y a las mujeres, lo que sí es cierto es que Kim Yong Il lidera un régimen totalitario –de hecho, una especie de monarquía autoritaria- en la que gran parte de la población carece de medios materiales suficientes para cubrir sus necesidades básicas –principalmente, en las zonas rurales- y en el que –peor todavía- existe una total falta de respeto hacia derechos y libertades básicas como la libre expresión, desplazamiento –¡tienen que pedir permisos para moverse dentro del país!-, libertad de prensa,…
En segundo lugar, un millón de soldados regulares y un amplio arsenal (según todos los indicios, con potencia nuclear). En un país en el que un año de sequía significa la existencia de hambrunas y en el que gran parte de la población subsiste gracias a las donaciones internacionales de alimentos, una tremenda parte del presupuesto es destinada a cubrir gastos militares. Pensad en el desperdicio que significa que un 5% de tu población joven se dedique tan sólo a desfilar frente a efigies y estatuas del líder y su familia.
En tercer lugar, un sistema económico al borde del colapso. Corea del Norte mantiene relaciones comerciales muy limitadas con China, Rusia y Corea del Sur (existe una zona de desarrollo económico en el sur de Corea del Norte) y su economía es básicamente agraria. Desgraciadamente, existen pocos datos acerca de la realidad económica del país (y, los que hay, son de escasa fiabilidad). Fui a una conferencia hace dos años en la que hablaban dos profesores de la Universidad de Pyongyang (capital de Corea del Norte) y, escoltados por un militar (nacido en Tarragona para más señas, el muy imbécil) norcoreano, explicaron tranquilamente la gran prosperidad del régimen poniendo como ejemplo la construcción de una granja de pollos. Otro ejemplo: hace unos años, hubo graves inundaciones en Corea del Sur. Llegaron varios sacos de –literalmente- harapos, donados por ciudadanos de Corea del Norte a sus pobres hermanos de Corea del Sur, para demostrar la generosidad del gran líder.
Como veis, los tres apartados anteriores están muy interrelacionados y no pueden entenderse de forma desagregada. Así, engaño colectivo y legitimación militar del régimen (sin la existencia de un supuesto enemigo externo, el régimen norcoreano se hundiría) se autoalimentan para crear una mayor dependencia del excéntrico líder.
Por suerte, parece que últimamente la tensión se ha relajado, en gran parte por el cambio de política exterior de EEUU. Se han retomado las conversaciones multilaterales, se han efectuado nuevos envíos de ayuda humanitaria (ha habido polémica en Corea del Sur ya que una parte de la población estima que no deberían darse más ayudas que, a la postre, van a financiar programas nucleares de misiles que apuntan a Seúl) y se está a la espera de que Corea del Norte cumpla con su compromiso de no proseguir con sus programas nucleares (será actualidad en los periódicos en un par de semanas, como mucho).
Y bueno, también os comentaba que el tener un vecino así no es sólo una amenaza, sino también un desafío. Tarde o temprano, los dos países acabarán unidos. Si será mediante guerra (en ese caso, dado el potencial de ambas partes, a su terminación quizás no quede mucho por reunificar), colapso interno del régimen (tesis sostenida por algunos asesores del ejecutivo Clinton pero que no se ha cumplido), negociación entre ambos países (y entonces, ¿qué?: ¿reunificación en bloque –como en Alemania-?; por fases, como en la UE?; ¿con dos capitales?; ¿con dos sistemas economicos?), o una transición previa al estilo chino,… eso no se sabe, pero lo que está claro es que, llegado el caso, para Corea del Sur, la absorción de 22 millones de pobres no será sencilla. Y el desafío no será sólo para los coreanos, sino para toda la comunidad internacional.
PD: Desde Barcelona organizan un par de veces al año viajes organizados a Corea del Norte. Os llevarán a Pyongyang (donde veréis enormes edificios y hoteles –deshabitados-, enormes avenidas –sin coches-,…) , v podréis disfrutar de una semana de trabajo en una granja. Todo ello, sin vuestros moviles, con control de lo que leéis y habláis con los nativos, con prohibiciones de las zonas a visitar (nuestro això no toca ahí es el pan nuestro de cada día),… Si queréis ir, allá vosotros… pero, tras tanta dedicación al blog, ¡me daría bastante pena que escogierais ir al Norte sin haber visitado el Sur!
En esta misión, sin embargo, Corea del Sur no está sola. Así, ha contado con el apoyo incondicional de EEUU, si bien la fuerte oposición popular al mantenimiento de bases militares norteamericanas en suelo coreano (he visto dos en Seúl –una junto a Itaewon (donde los relojes falsos) y otra junto al Museo Nacional de Corea) ha llevado a que EEUU haya aceptado ceder al gobierno coreano el mando de las operaciones militares en suelo coreano y a desmantelar sus bases (me parece que en un plazo de un par de años). A su vez, en la misión de controlar cada movimiento que efectúan las tropas norcoreanas, Corea del Sur cuenta con el respaldo de Japón, que también se siente amenazado –y más con su falta de fuerzas armadas- por Corea del Norte.
Ahora bien, ¿qué tiene Corea del Norte que haga temer en tal grado a sus vecinos? En primer lugar, un líder imprevisible. Probablemente la imagen que nos llega de Kim Yong Il, hijo del anterior líder, Kim Il Sung, esté un poco distorsionada al ser sólo la versión “occidental” –es decir, de la CNN- de esté señor. Más allá de si es cierta su gran afición al soju (vino coreano) y a las mujeres, lo que sí es cierto es que Kim Yong Il lidera un régimen totalitario –de hecho, una especie de monarquía autoritaria- en la que gran parte de la población carece de medios materiales suficientes para cubrir sus necesidades básicas –principalmente, en las zonas rurales- y en el que –peor todavía- existe una total falta de respeto hacia derechos y libertades básicas como la libre expresión, desplazamiento –¡tienen que pedir permisos para moverse dentro del país!-, libertad de prensa,…
En segundo lugar, un millón de soldados regulares y un amplio arsenal (según todos los indicios, con potencia nuclear). En un país en el que un año de sequía significa la existencia de hambrunas y en el que gran parte de la población subsiste gracias a las donaciones internacionales de alimentos, una tremenda parte del presupuesto es destinada a cubrir gastos militares. Pensad en el desperdicio que significa que un 5% de tu población joven se dedique tan sólo a desfilar frente a efigies y estatuas del líder y su familia.
En tercer lugar, un sistema económico al borde del colapso. Corea del Norte mantiene relaciones comerciales muy limitadas con China, Rusia y Corea del Sur (existe una zona de desarrollo económico en el sur de Corea del Norte) y su economía es básicamente agraria. Desgraciadamente, existen pocos datos acerca de la realidad económica del país (y, los que hay, son de escasa fiabilidad). Fui a una conferencia hace dos años en la que hablaban dos profesores de la Universidad de Pyongyang (capital de Corea del Norte) y, escoltados por un militar (nacido en Tarragona para más señas, el muy imbécil) norcoreano, explicaron tranquilamente la gran prosperidad del régimen poniendo como ejemplo la construcción de una granja de pollos. Otro ejemplo: hace unos años, hubo graves inundaciones en Corea del Sur. Llegaron varios sacos de –literalmente- harapos, donados por ciudadanos de Corea del Norte a sus pobres hermanos de Corea del Sur, para demostrar la generosidad del gran líder.
Como veis, los tres apartados anteriores están muy interrelacionados y no pueden entenderse de forma desagregada. Así, engaño colectivo y legitimación militar del régimen (sin la existencia de un supuesto enemigo externo, el régimen norcoreano se hundiría) se autoalimentan para crear una mayor dependencia del excéntrico líder.
Por suerte, parece que últimamente la tensión se ha relajado, en gran parte por el cambio de política exterior de EEUU. Se han retomado las conversaciones multilaterales, se han efectuado nuevos envíos de ayuda humanitaria (ha habido polémica en Corea del Sur ya que una parte de la población estima que no deberían darse más ayudas que, a la postre, van a financiar programas nucleares de misiles que apuntan a Seúl) y se está a la espera de que Corea del Norte cumpla con su compromiso de no proseguir con sus programas nucleares (será actualidad en los periódicos en un par de semanas, como mucho).
Y bueno, también os comentaba que el tener un vecino así no es sólo una amenaza, sino también un desafío. Tarde o temprano, los dos países acabarán unidos. Si será mediante guerra (en ese caso, dado el potencial de ambas partes, a su terminación quizás no quede mucho por reunificar), colapso interno del régimen (tesis sostenida por algunos asesores del ejecutivo Clinton pero que no se ha cumplido), negociación entre ambos países (y entonces, ¿qué?: ¿reunificación en bloque –como en Alemania-?; por fases, como en la UE?; ¿con dos capitales?; ¿con dos sistemas economicos?), o una transición previa al estilo chino,… eso no se sabe, pero lo que está claro es que, llegado el caso, para Corea del Sur, la absorción de 22 millones de pobres no será sencilla. Y el desafío no será sólo para los coreanos, sino para toda la comunidad internacional.
PD: Desde Barcelona organizan un par de veces al año viajes organizados a Corea del Norte. Os llevarán a Pyongyang (donde veréis enormes edificios y hoteles –deshabitados-, enormes avenidas –sin coches-,…) , v podréis disfrutar de una semana de trabajo en una granja. Todo ello, sin vuestros moviles, con control de lo que leéis y habláis con los nativos, con prohibiciones de las zonas a visitar (nuestro això no toca ahí es el pan nuestro de cada día),… Si queréis ir, allá vosotros… pero, tras tanta dedicación al blog, ¡me daría bastante pena que escogierais ir al Norte sin haber visitado el Sur!
viernes, 20 de abril de 2007
¿Qué hacemos tonight?
Llevo unos días que no paro. Al salir de la biblioteca (cierra temprano, a las 18hs) he ido quedando con diversas personas... y ahí va lo que he hecho.
Bueno, ya os conté la visita a Insa-dog, así que no pienso repetirme. El miércoles, mientras otros veíais otras obras de arte, fui a un concierto de piano en el centro Sejong (nombre de un antiguo rey). No entiendo demasiado de música clásica pero Beethoven y Chopin se me hicieron más tolerables que Bartok y sus canciones de campesinos.
Hoy he ido, por otro lado, a cenar con unos amigos de mi padre al bufet del Hotel Marriott (el 5 estrellas en el que os comenté que quedaban las parejas para concertar matrimonios). La verdad es que apenas puedo escribir con lo que he llegado a tragar. Así, me he pegado una "jartá" que dicen por Graná de comer pato, rabo de buey, medusa (estaba buenísima), sushi, sashimi... Ahora bien, lo mejor ha llegado con el postre (y no, no me refiero a la maravillosa fuente de chocolate que había -caía el chocolate a chorretones-): hasta el momento había visto camareros con barretina, un ejemplar del libro "Digui Digui" en el despacho de un catedrático,... pero esta noche he visto (y comido), ¡crema catalana! Sí sí, con su azúcar quemada y todo.
Y bueno, después de esto -y de la foto de Alfonso Pérez Muñoz en un mercadillo- os diría que ya nada puede sorprenderme en Corea... pero no me atrevo, ya que es posible que mañana por la noche vaya a cenar a un restaurante... español:-s. La verdad es que va contra mis principios ir a otro país y comer comida española pero voy porque una compañera de despacho, que aprende español, me ha dicho que quería probar la comida española... Prometo llevarme la cámara.
Por otro lado, empiezo a tener ganas de ver alguna peli antes de irme. Fui a ver el Ilusionista hará cosa de un mes. Sí, ya sé que hace mucho que se estrenó en España... pero aquí llevan curiosamente un cierto retraso en el estreno de algunas películas (lo cual contrasta con mi experiencia con el año 1992, en el que recuerdo haber visto Hook y, a la vuelta, ésta no se había estrenado todavía en España). Por otro lado, la verdad es que se agradece el hecho de que casi todas sean en versión original con subtítulos en coreano. No me parece un mal modelo a seguir (una putada, eso sí, para las personas con deficiencias visuales que no sepan idiomas...).
Así pues, como veis, la oferta cultural de Seúl es enorme. Aparte de nore bang y restaurantes de cualquier nacionalidad, hay ópera, se pueden ver musicales (ahora mismo ponen Mamma Mia, El Rey Leon, Rent,... ¿os suenan?), hay exposiciones de arte muy chulas (hay un pedazo museo dedicado a Rodin, por ejemplo, y acaban de cerrar una exposición enorme sobre Magritte), partidos de beisbol, de fútbol,... de veras que, en esta ciudad, quien se aburre es porque quiere. ¡Buen fin de semana!
jueves, 19 de abril de 2007
Mis adorables vecinos (I)
Uno no tenía previsto escribir en este blog acerca de países que no fueran la República de Corea pero bueno, respondiendo a una petición, ahí van unas cuantas líneas acerca de los vecinos de Corea. Si echáis un vistazo al mapa, veréis que el país queda prácticamente rodeada por Rusia al norte, Japón al este, y China por el norte (y también por el oeste). A pesar de ello, Corea mantuvo hábilmente su independencia durante siglos, pactando con China y batallando esporádicamente con Japón. También repelió exitosamente intentos de invasión por parte de potencias europeas.
Sin embargo, a principios del siglo XX, la victoria de Japón sobre Rusia propició que Corea tuviera que acabar cediendo, pasando a ser en 1905 un protectorado japonés, pasando al estatus de colonia en 1910. Así pues, durante 35 años Corea (y me estoy refiriendo a toda la Península –no fue dividida hasta 1945-) sufrió la ocupación japonesa. En los colegios pasó a enseñarse la lengua japonesa –efectuándose un apartheid en las escuelas en función de la nacionalidad del alumno-, se modificaron los contenidos de los libros, se cambió el nombre a las personas, sustituyéndolos por nombres japoneses, se implantó un sistema burocrático idéntico al de la metrópolis, se estructuró la economía coreana de tal manera que proveyera a Tokio de materias primas, se calcó el sistema judicial, se eliminaron muchas libertades,… en definitiva, que dieron motivos más que suficientes (y no he mencionado las aberraciones cometidas durante la II Guerra Mundial) para que los mayores coreanos (salvo los que se hicieron adeptos al régimen) sigan teniendo escaso aprecio hacia Japón. Sin embargo, por lo que he podido ver, en las generaciones más jóvenes no existe este rencor y sí una cierta curiosidad y admiración por la cultura japonesa que, todo dicho sea de paso, empieza a ser recíproca en el país del Sol Naciente. Es una pena que declaraciones como las que ha efectuado recientemente el Primer Ministro japonés –negando la evidencia histórica acerca de la existencia de deportaciones masivas de mujeres de todo el Este y Sudeste asiático a burdeles japoneses durante la II Guerra Mundial- turben las relaciones a nivel político.
China y Corea han mantenido históricamente una fuerte relación no sólo económica y política, sino también cultural. Así, el budismo llegó a Corea a través de China y el rey coreano, durante muchos siglos, visitaba una vez al año al emperador chino, en señal de respeto (y para pagarle, de paso, tributos). El acuerdo era ventajoso para ambas partes ya que, por un lado, China obtenía ingresos y, simultáneamente, mantenía controlada la frontera Este. A su vez, Corea sabía que, en caso de ataque nipón, contaría con el apoyo de una gran potencia. En la actualidad, China se ha convertido en el principal destino de las exportaciones coreanas durante los últimos cinco años (superando a EEUU y Japón) y muchas empresas coreanas han trasladado a territorio chino sus plantas. Por otro lado, la mayor parte de ciudadanos inmigrantes que hay en Corea son chinos (el 0,5% de la población total, aproximadamente). De los pocos estudiantes que vienen del extranjero a cursar estudios superiores en Corea, la mayoría también es de procedencia china.
En cuanto a Rusia… bueno, las relaciones comerciales no son excesivamente importantes pero, a nivel geoestratégico, sigue siendo fundamental. Sólo así se entiende que siga siendo uno de los países que se sientan en las conversaciones a seis bandas (junto a las dos Coreas, China, EEUU y Japón) para la desnuclearización de Corea del Norte.
Y bueno, ya hemos llegado al vecino más incómodo en la actualidad: la irónicamente llamada República Democrática Popular de Corea o, sencillamente, Corea del Norte. Pero, si os parece bien, de ello os hablaré en una segunda parte de este post.
Sin embargo, a principios del siglo XX, la victoria de Japón sobre Rusia propició que Corea tuviera que acabar cediendo, pasando a ser en 1905 un protectorado japonés, pasando al estatus de colonia en 1910. Así pues, durante 35 años Corea (y me estoy refiriendo a toda la Península –no fue dividida hasta 1945-) sufrió la ocupación japonesa. En los colegios pasó a enseñarse la lengua japonesa –efectuándose un apartheid en las escuelas en función de la nacionalidad del alumno-, se modificaron los contenidos de los libros, se cambió el nombre a las personas, sustituyéndolos por nombres japoneses, se implantó un sistema burocrático idéntico al de la metrópolis, se estructuró la economía coreana de tal manera que proveyera a Tokio de materias primas, se calcó el sistema judicial, se eliminaron muchas libertades,… en definitiva, que dieron motivos más que suficientes (y no he mencionado las aberraciones cometidas durante la II Guerra Mundial) para que los mayores coreanos (salvo los que se hicieron adeptos al régimen) sigan teniendo escaso aprecio hacia Japón. Sin embargo, por lo que he podido ver, en las generaciones más jóvenes no existe este rencor y sí una cierta curiosidad y admiración por la cultura japonesa que, todo dicho sea de paso, empieza a ser recíproca en el país del Sol Naciente. Es una pena que declaraciones como las que ha efectuado recientemente el Primer Ministro japonés –negando la evidencia histórica acerca de la existencia de deportaciones masivas de mujeres de todo el Este y Sudeste asiático a burdeles japoneses durante la II Guerra Mundial- turben las relaciones a nivel político.
China y Corea han mantenido históricamente una fuerte relación no sólo económica y política, sino también cultural. Así, el budismo llegó a Corea a través de China y el rey coreano, durante muchos siglos, visitaba una vez al año al emperador chino, en señal de respeto (y para pagarle, de paso, tributos). El acuerdo era ventajoso para ambas partes ya que, por un lado, China obtenía ingresos y, simultáneamente, mantenía controlada la frontera Este. A su vez, Corea sabía que, en caso de ataque nipón, contaría con el apoyo de una gran potencia. En la actualidad, China se ha convertido en el principal destino de las exportaciones coreanas durante los últimos cinco años (superando a EEUU y Japón) y muchas empresas coreanas han trasladado a territorio chino sus plantas. Por otro lado, la mayor parte de ciudadanos inmigrantes que hay en Corea son chinos (el 0,5% de la población total, aproximadamente). De los pocos estudiantes que vienen del extranjero a cursar estudios superiores en Corea, la mayoría también es de procedencia china.
En cuanto a Rusia… bueno, las relaciones comerciales no son excesivamente importantes pero, a nivel geoestratégico, sigue siendo fundamental. Sólo así se entiende que siga siendo uno de los países que se sientan en las conversaciones a seis bandas (junto a las dos Coreas, China, EEUU y Japón) para la desnuclearización de Corea del Norte.
Y bueno, ya hemos llegado al vecino más incómodo en la actualidad: la irónicamente llamada República Democrática Popular de Corea o, sencillamente, Corea del Norte. Pero, si os parece bien, de ello os hablaré en una segunda parte de este post.
martes, 17 de abril de 2007
Cheonggyecheon
Muy buenas a todos. Anoche me fui a cenar con mi prima a Insa-dong y, a continuación, recorrimos una gran parte del Cheonggyecheon.
Podéis consultar la historia de este arroyo en http://english.seoul.go.kr/cheonggye/ pero, a grandes rasgos, se trata de un riachuelo que atravesaba Seúl y que fue cubierto tras la guerra. De hecho, llegaron a construir encima una carretera a dos niveles. Sin embargo, en el año 2003 empezó un proceso de recuperación del arroyo (en gran parte debido a que la estructura de la carretera había sufrido graves daños por culpa de la contaminación y su uso intensivo) y se redescubrió el arroyo, creando un paseo sólo para peatones.
En verano, bajo los puentes proyectan películas, el agua baja muy limpia (eso sí, sin peces), y resulta un espacio de tranquilidad (aunque también haya mucha gente, incluso de noche) en medio de Seúl, algo difícil de encontrar. Por cierto, el motivo de que veáis tantas luces es que en la zona de Dongdaemun muchas tiendas de ropa y mercadillos de moda abren también de noche (algunas, incluso, sólo tienen horario nocturno). Realmente hay mucha actividad de noche, con puestos callejeros, concursos de B-Boys (raperos que improvisan en los escenarios dispuestos por los prpios grandes alamcenes),... Sé de algunas que iban a dormir muy poco en esta ciudad...
domingo, 15 de abril de 2007
Así en la vida...
...como en la muerte, a muchos coreanos no les faltan sus manjares y bebidas favoritas. Me explico: ayer fui con mi familia a visitar la tumba de mi tío (el difunto esposo de mi tía, en cuya casa habito). Tradicionalmente, en Corea se enterraba a las personas cubriéndolas con un pequeño montículo de tierra (bueno, no tan pequeño, como vistéis, para los reyes) en algún sitio energéticamente relevante (frente a un río y entre montañas, preferentemente). Sin embargo, actualmente esas tumbas están dejando paso a cementerios públicos con tumbas de un estilo más occidental y a la incineración, en gran medida por la escasez (y el precio) de la tierra. De hecho, es posible ir caminando por la montaña y encontrarse, repentinamente, con un montículo con una lápida a su lado. En la foto inferior, podéis ver de qué os estoy hablando (la tomé el sábado en Yebongsan).
Así pues, hoy en día, generalmente sólo las personas de clase media-alta para arriba entierran a sus difuntos de la manera tradicional ya que ello exige la tenencia de un terreno propio. Así, la tumba de mi tío no se encuentra en un cementerio, sino junto a un enorme lago y entre montañas, a unos 150kms de Seúl (la ida no estuvo mal -sólo dos horas-... pero la vuelta me recordó a los domingos por la tarde volviendo de la Cerdanya con mi tía... -tardamos cuatro horas y media:-s!-).


Como podéis ver, frente a la tumba está dispuesta una especie de mesita. En ella, mi familia empezó a depositar frutas y alimentos (incluido un pescado seco) que fueron pelando sólo parcialmente (en la foto inferior se ven las peras -sí, ¡eso enorme marrón y redondo son peras!- y las manzanas, con tan sólo "la cabeza" pelada). También abrieron una botella de soju (un tipo de vino coreano) y la dejaron abierta.
Tras rezar un rato (mi familia es protestante) empezaron a ir desfilando uno a uno los miembros de mi familia y rociaron con vasos llenos de soju la tumba. Todo el ritual anterior (salvo los rezos intermedios, claro está) es una tradición antigua que consiste en realizar estas ofrendas al difunto (suelen ser alimentos que les gustaban, así que -que quede constancia para el futuro- a mí no me traigáis queso). ¿Lo mejor? Que, obviamente, luego esa comida no se deja ahí... e hicimos un picnic muy agradable.
Por otro lado, junto al lago se estaba celebrando el "Festival de los Cerezos en Flor" -literal-. El camino era precioso, con cerezos a ambos lados durante varios kilómetros. En fin, un día más en que he visto cosas que vosotros no creeríais;-p
Y bueno, para cerrar, el post, ahí va una foto dedicada a mis niños... y a mis no tan niños... (y no diré nombres...).
PD: ¿Quién vive en la piña debajo del mar? Quienes sepáis la respuesta a esta pregunta, sabréis a quién va dirigida esta última foto...
Yebongsan
Continuando lo que empieza a ser ya una tradición, ayer sábado acompañé a mi tío a subir otra montaña. En este caso, se trataba de Yebongsan, al este de Seúl, y de 683 metros de altura. Como veis, en general las montañas de Corea no son muy elevadas… pero sí muy numerosas, al cubrir más del 70% de su pequeña extensión (99.000 kms cuadrados –una quinta parte de España-).
Al fin salió el sol tras una semana con el clima bastante inestable y, tras 45 minutos de metro y 20 de autobús, la subida fue un poco menos dura que a Bukhansan. Eso sí, en Yebongsan no hay ni templos ni fortalezas tan chulas como en Bukhansan… pero sí una vista preciosa, al ser la montaña más alta de la zona, y una tranquilidad imposible de hallar en la otra montaña, demasiado cercana a la ciudad –y, por ello, llena de gente-. No tomamos makkoli a la bajada… pero, al llegar arriba, un grupo de excursionistas habían subido un bidón de gamroju, una especie de cerveza hecha con maíz, que suplió con éxito la carencia de makkoli.
En cuanto a la comida… el menú volvió a consistir en kimbab, fruta,... menú que compartimos con las ardillas y pajarillos del lugar –¡en Bukhansan lo que venían eran cuervos…:-s!-. En cuanto a mis descubrimientos, destacaría dos: 1) Los pájaros carpinteros no son azules ni tienen la cresta roja (¿¡qué queréis!? ¡Soy un paleto de ciudad!); 2) Lo que me hace cosquillas detrás de las orejas no son las moscas, sino los dos cuernos de pelo que empiezan a asomar a ambos lados de mi cabeza… ¿aguantaré con estos pelos hasta la vuelta?
En cuanto a la comida… el menú volvió a consistir en kimbab, fruta,... menú que compartimos con las ardillas y pajarillos del lugar –¡en Bukhansan lo que venían eran cuervos…:-s!-. En cuanto a mis descubrimientos, destacaría dos: 1) Los pájaros carpinteros no son azules ni tienen la cresta roja (¿¡qué queréis!? ¡Soy un paleto de ciudad!); 2) Lo que me hace cosquillas detrás de las orejas no son las moscas, sino los dos cuernos de pelo que empiezan a asomar a ambos lados de mi cabeza… ¿aguantaré con estos pelos hasta la vuelta?
sábado, 14 de abril de 2007
Ya es primavera...
Este va a ser breve. Os he comentado en otros posts que esto empieza a estar lleno de flores... ahí van algunas fotos que he tomado cerca de casa o en la montaña que he ido a ver hoy (mañana os escribo el post. ¡Buen fin de semana!



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